5 Trucos para conquistar a tus profesores… sin hacerles la pelota

by intelligo on febrero 7, 2012

in estrategias

Los profesores son seres humanos… Y como seres humanos que son reciben impresiones generales del mundo que los rodea y se hacen rápidamente una idea inconsciente de cómo somos nada más vernos por primera vez.

¿No te pasa a ti lo mismo cuando empieza el curso y es el primer día con un profesor nuevo? Con sólo aparecer delante de ti, un mecanismo inconsciente analiza su ropa, su voz, su cara y sus movimientos. Este proceso sólo dura unos segundos y es inconsciente, pero enseguida sabes hasta dónde puedes llegar con él y qué tipo de profesor es.

Está claro que si le transmites una impresión favorable, eso jugará a tu favor y lo predispondrá a ayudarte de buena gana, mientras que una mala impresión inicial lo pondrá a la defensiva y te dificultará las cosas.

¿Cómo es que algunos alumnos transmiten a los profesores la impresión de que son buenos alumnos sin hacerles la pelota? ¿Quieres saber cómo puedes cambiar de manera sutil, sin que se den cuenta, lo que piensan sobre ti?

Presta atención a los siguientes trucos, que te vendrán de maravilla.

Truco nº 1: Elimina los gestos negativos de tu comunicación no verbal.

Este tema es muy amplio, pero te daremos a continuación algunas recomendaciones importantes.

La postura indica el grado de implicación que tiene una persona con una tarea. Si estás en clase tumbado en la silla o echado hacia atrás el profesor recibirá la señal de pasividad y de poco interés por su clase. En cambio, una postura recta, ligeramente hacia delante, le dará la impresión de interés y de atención.

El gesto de apoyar la cara en la mano es la expresión no verbal del aburrimiento. ¡Evítalo!

Las barreras, que son los cruces de brazos y piernas, también hay que evitarlas. No sólo estás dando una impresión de cerrazón y de poca disposición para aprender, sino que está demostrado científicamente que las personas que ponen barreras a la comunicación retienen menos.

Por último, ten mucho cuidado con los pensamientos negativos que tengas sobre los profesores. Aunque puedas dominar tu cuerpo es muy difícil dominar los músculos de tu cara. Si piensas mal de alguien se lo transmitirás con microgestos negativos que el otro interpretará de manera inconsciente. Así que concéntrate en las cualidades que aprecias de tus profesores siempre que los veas o que hables con ellos.

Truco nº2: Sintoniza con el estilo del profesor.

Los profesores tienen también su propio estilo. Por ejemplo, los profesores analíticos auditivos hablan despacio y organizan sus ideas de manera lineal. Cuando te dirijas a ellos esfuérzate un poco y trata de hablar con un tono más bajo y con un ritmo más pausado. Adopta su misma postura. ¡Pero cuidado! ¡No se tiene que notar! Ensaya en casa primero hasta que te salga natural. Si no, el profesor puede pensar que te estás burlando de él y el experimento puede terminar en desastre.

Truco nº3: Aprende a tomar buenos apuntes.

Los alumnos excelentes toman apuntes. Buenos apuntes. ¿Qué significa buenos apuntes? Apuntes en los que está bien reflejada la información de clase, de manera clara, sintética y estructurada. Esto no tiene nada que ver con copiar todas las palabras que dice el profesor sin entender nada, que es lo que hacen muchos alumnos, sino procesar la información y utilizar recursos que te permitan salir con el examen preparado de clase.

Los alumnos que saben tomar buenos apuntes envían mensajes inequívocos al profesor: “estoy atento”, “comprendo bien lo que dices”, “me interesa sacar buenas notas”.

Truco nº4: Mejora la presentación de tus trabajos y exámenes.

Esta parte es muy importante, ya que una letra desgarbada y desigual dará una impresión de desinterés y de falta de implicación. Lo mismo pasa con los tachones y las hojas estrujadas.

Truco nº5: Visita al profesor en su despacho y pregúntale tus dudas.

El profesor lo interpretará como una muestra de interés hacia su asignatura. Por supuesto, demuéstrale tu respeto y tu agradecimiento por el tiempo que te dedique.

Por último, recuerda no hacer nunca la pelota a los profesores, ni hacerles falsos cumplidos. Imagina que un día te has quedado dormido y no has tenido tiempo de peinarte, pero nada más salir de casa alguien te dice: “¡Qué bonito tienes el pelo hoy!”. ¡La inmensa mayoría de la gente, profesores y no profesores, no lo soporta!

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